Diagnóstico previo de la movilidad en Madrid

Continuando con la serie de entradas dirigidas a pensar en alto y con vosotros un programa en cuestiones de movilidad para Ganemos Madrid toca ahora realizar un diagnóstico. La idea no es tanto hacer un pormenorizado análisis de la movilidad, sino uno breve, sintético y asequible que apunte las mayores debilidades actuales del sistema de transporte en Madrid. ¿qué creéis que falta?

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La movilidad en cifras generales en la ciudad de Madrid ha descendido en los últimos años (un descenso del 10% en 5 años). El principal causante no es otro que la crisis económica que al generar mayor desempleo hace que tengamos menor movilidad obligada y al desincentivar el consumo también reduce la movilidad no obligada.

Madrid es una ciudad con una movilidad bastante sostenible en comparación con otras capitales internacionales. Esto se debe principalmente a una buena oferta de transporte público junto con un modelo de ciudad compacta donde la distancia media de viaje es 6 km. Dos fortalezas en claro retroceso en la actualidad. El 33% de los viajes son realizados a pie, un 40% en transporte público, un 24% en coche y un 0,3% en bicicleta, incluyendo todos los viajes, si solo tenemos en cuenta los viajes con origen y destino la ciudad de Madrid, el número de viajes a pie asciende al 50%.

En lo referente al transporte motorizado (excluyendo el pie y la bici), el 35% de los viajes de los madrileños son realizados en transporte privado (coche y moto). Entre los viajes que vienen de fuera de la ciudad, prácticamente la mitad de ellos se realizan en coche. De igual manera, el transporte público se utiliza más en las zonas más interiores de la ciudad. Si atendemos a estos datos y a las velocidades comerciales del coche, con una media de 22 km/h, podemos decir que Madrid no es una ciudad extraordinariamente congestionada si bien es preocupante la presión que el coche ejerce desde el exterior de la ciudad. Sin embargo, los impactos negativos del coche tienen especial repercusión, sobre todo los relacionados con contaminación, emisión de gases de efecto invernadero, ruido y siniestralidad, lo cual hace que seguir apostando por reducir y racionalizar el coche una cuestión ineludible.

Tendencias negativas

El uso del transporte público se ha reducido en mayor grado que el coche, lo cual es un indicador de una movilidad  cada vez menos sostenible. Las causas principales ha sido la reducción de la oferta, con una reducción media del 2% que es especialmente preocupante en el metro donde la reducción de la oferta ha sido del 5%; el aumento de las tarifas al que se viene sometiendo de forma sistemática a los ciudadanos en los últimos 15 años (con una subida del 50% en el billete sencillo y de un 9% en el abono) y los propios efectos de la crisis. Esta disminución de la oferta se refleja en menores frecuencias, horarios más restringidos y servicios recortados. En general la percepción de la calidad del transporte público por parte de los madrileños, que tradicionalmente ha sido buena, ha descendido mucho, lo cual rompe con años de trabajo constante para ganarse la confianza de los ciudadanos.

Otra de las tendencias negativas que pueden observarse es un incremento de las distancias medias de viaje. Esto está relacionado directamente con una menor propensión a realizar viajes andando, uno de los pilares de la movilidad sostenible. A esto podemos añadir una parálisis de las políticas de movilidad hacia el peatón, donde tanto las peatonalizaciones como las áreas de prioridad residencial han sido congeladas desde el año 2010 y 2007 respectivamente, manteniendo el tradicional desequilibrio de espacios dedicados al peatón (un 42%) frente a los dedicados al tráfico, a pesar de que es la movilidad a pie la que mueve el 50% de los viajes internos de la ciudad.

Conclusiones

La ciudad de Madrid cuenta con condiciones muy adecuadas para tener una movilidad más sostenible. Muchas de las acciones emprendidas en los últimos años han ido en la dirección adecuada, como es la restricción del aparcamiento, las políticas ciclistas, las peatonalizaciones y áreas de prioridad residencial o la regulación de la carga y descarga. Sin embargo, en los últimos años muchas de esas políticas que eran insuficientes en sí, han sido abandonadas y sustituidas por una mezcla de inacción y un desmantelamiento del sistema público de transporte.

Los principales focos de actuación que requieren una atención prioritaria en la movilidad de esta ciudad son:

  • Un ordenamiento del territorio y urbanismo dirigido a una movilidad sostenible
  • Medidas y recursos destinados a la movilidad peatonal, que es la que menos recursos recibe a pesar de ser el gran pilar de la movilidad madrileña
  • Equilibrar la oferta de transporte público y el sistema tarifario
  • Mejorar la eficiencia del sistema de transporte
  • Desarrollo de planes de transporte específicos en el exterior de la almendra central
  • Regular la distribución de mercancías en el interior de la ciudad reduciendo sus impactos
  • Reducir los viajes de penetración a la ciudad en coche en la movilidad obligada

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